Tecnología, aliada para aumentar producción de aguacate: Colombia


Aspectos como las condiciones climáticas, o un análisis del suelo para saber si es apto para el cultivo, se deben considerar al planificar la siembra de aguacate si se quiere tener éxito en la cosecha.



La falta de registros de producción y de costos, así como el uso de herramientas para el manejo de inventarios y todo lo relacionado con la gestión y comercialización también serían factores que podrían estar afectando la cadena de valor del aguacate en regiones como Cundinamarca, Tolima, Caldas, Antioquia y Risaralda.

Así lo evidenció Jeimmy Alexandra Cáceres-Zambrano, magíster en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), luego de evaluar con 125 productores de aguacate la organización, el conocimiento y el nivel de adopción de tecnología en el sector.

Según la magíster, aunque la producción y exportación de aguacate en Colombia ha ido en aumento y sus proyecciones son positivas, existe una brecha tecnológica –transferencia y asistencia técnica, entre otras– que impide un desarrollo más acelerado de este cultivo, lo cual frena su competitividad.

Con respecto a la cadena de valor, indica que “varios productores están obviando las tecnologías blandas, es decir el conocimiento sobre el manejo del cultivo, pues lo consideran innecesario”.

En relación con la tecnología dura y las herramientas tangibles para cosechar frutos, encontró que no se usa el anillado de ramas – tecnología utilizada en diversos frutales con el objetivo de retener frutos y acelerar la floración de los árboles–, lo cual ofrece ventajas comerciales.

En tres fases

Para el estudio se contemplaron tres etapas: identificar la oferta tecnológica, evaluar el nivel tecnológico, e identificar los factores determinantes de adopción.

En una primera fase se exploró la literatura del país para analizar las tecnologías que estamos utilizando en Colombia.

En la segunda etapa se creó un inventario y un listado en cuatro eslabones en la producción del aguacate: cultivo, poscosecha, gestión y comercialización”.

Tras realizar el listado, la investigadora encuestó a 57 expertos –investigadores, productores, comercializadores y asistentes técnicos– sobre cuáles de esas tecnologías les parecían más o menos importantes.

Con base en los datos recogidos, en la tercera fase generó una ponderación para evaluar el nivel tecnológico y aplicó una encuesta presencial a productores de los cinco departamentos para determinar con qué frecuencia utilizaban esa tecnología.

“Los productores encuestados nos sirven como una línea base para validar la metodología y tratar de escalarla al país. Aunque inicialmente pensamos que íbamos a encontrar un nivel de adopción tecnológica de medio a bajo, hallamos lo contrario: hay un nivel de medio a alto, y los departamentos con mejor uso tecnológico fueron Antioquia y Caldas”.

Asegura que “aunque en la fase de producción y poscosecha las cosas se están haciendo bien, todavía falta capacitación para los productores; es necesario hacer una transferencia de conocimiento para explicarles cómo tratar el suelo”.

Fortalecer la comunicación y otras estrategias

También es importante mejorar la comunicación de la información existente para que no se quede solo en formación publicada en revistas o repositorios, sino que se convierta y se ejecute en la actividad de producción y la cadena de valor en conjunto.

Una de las estrategias que se podría aplicar son las parcelas demostrativas, una experiencia que funcionan cuando un grupo de expertos toma un cultivo y lo maneja asesorando al productor sobre los insumos debe aplicar en el suelo y mostrándole las prácticas de riego, control de plagas y fumigación.

Según la magíster, “es necesario trabajar en aspectos de formación académica en el sector rural, factor determinante en la adopción de tecnologías.

También se requiere dirigir esfuerzos de extensión focalizados en los beneficios financieros de la adopción tecnológica. Además de trabajar en la percepción de los riesgos asociados con el uso de las tecnologías, pues algunos productores temen que estas prácticas les aumenten sus costos”.