Los animales que dispersaban las semillas de esta extraña liana chilena se extinguieron, ¿quién lo hace ahora?


Muchas plantas producen frutos comestibles para atraer animales que se alimenten de ellos y dispersen sus semillas.


Diego Muñoz-Concha, Universidad Católica del Maule; Andrea Loayza, Universidad de La Serena, and Enrique A. Mundaca Ortega, Universidad Católica del Maule


Entre estas plantas, aquellas que producen frutos grandes requieren también de animales de gran tamaño que sean capaces de ingerir los frutos para así poder dispersar las semillas que contienen.

En África y otros lugares del Viejo Mundo, donde es habitual la imagen de grandes herbívoros como el elefante, existen muchas especies de plantas que producen frutos grandes. Pero en el continente americano, donde también hay muchas plantas que producen frutos grandes, no existen actualmente grandes herbívoros nativos. Los que había se extinguieron hace alrededor de 10 000 años, al final del Pleistoceno.

¿Cómo dispersan sus semillas?

Se piensa que las especies de plantas con frutos grandes que actualmente están presentes en los ecosistemas modernos del Nuevo Mundo eran dispersadas por esos animales de gran tamaño hoy extintos.

La dispersión de semillas en algunas de estas plantas ha sido estudiada y se sabe que sus frutos son aprovechados por animales pequeños como roedores y aves que, ocasionalmente, dispersan las semillas. Sin embargo, para la mayoría de las especies de plantas con frutos de gran tamaño, no se sabe casi nada acerca de su dispersión. Es el caso de una extraña enredadera endémica de los bosques australes del sur de Chile (Lardizabala biternata), la única representante del género Lardizabala en el mundo, y una de las dos especies de la familia Lardizabalaceae en América.

Lardizabala biternata es bien conocida por los pueblos originarios, y en la lengua mapudungún es llamada nüpu-foki, que significa “llegó a apoyarse”, mientras que su apetecido fruto tiene el nombre de kówell o coile.

La liana Lardizabala biternata es la única especie de su género. Es también endémica del bosque templado y quebradas húmedas del bosque esclerófilo de Chile. Author provided
Los frutos de Lardizabala biternata son bien conocidos por los pueblos originarios. Los habitantes locales han observado que los zorros se alimentan de estos frutos.

Una planta frecuente en Chile

La liana L. biternata produce un fruto grande y comestible, que en la actualidad no tiene dispersores de gran tamaño que puedan tragar su fruto y acarrear sus semillas. Esto sugiere que su fruto era consumido –y las semillas dispersadas– por la megafauna extinta de Sudamérica, como mastodontes (Gomphoteriidae), ciervos (Antifer ultra) y el caballo americano (Hippiodon principale). Sin embargo, pese a que sus dispersores originales desaparecieron hace milenios, resulta muy curioso que esta liana aún sea relativamente frecuente en los bosques del centro y sur de Chile.

La liana Lardizabala biternata crece en bosques de la zona centro y sur de Chile (verde). Los puntos rojos indican lugares donde hasta el momento se ha observado que el zorro dispersa las semillas de esta planta. Author provided

La vegetación que forma el hábitat de esta enredadera es parte de un hotspot de biodiversidad con importancia mundial, formada por bosques esclerófilos y caducifolios, en una zona de clima mediterráneo y templado. Estos bosques, que al día de hoy albergan una gran cantidad de endemismos de plantas y animales, han sufrido la destrucción de un área significativa de su extensión original, y aún están siendo alterados por actividades humanas.

El tamaño y carácter comestible del fruto de L. biternata, y su frecuente presencia en bosques y quebradas húmedas, obligan a preguntarse si algún animal moderno, todavía presente en estos bosques, contribuye activamente a la dispersión de sus semillas. En este contexto, un excelente candidato es el zorro, actualmente el único animal nativo de tamaño mediano que se alimenta de frutos en esos ecosistemas.

Los bosques donde crece la liana Lardizabala biternata pertenecen a un hotspot mundial de biodiversidad: el bosque templado valdiviano. Author provided

El zorro como dispersor de semillas

Con el fin de averiguar si el zorro puede servir como dispersor de las semillas de L. biternata, recientemente un equipo de investigadores hemos recolectado y analizado el contenido de heces de zorro (Lycalopex spp.) en búsqueda de semillas, procedimiento habitual en estudios ecológicos relacionados con la interacción entre plantas y animales.

De las casi mil semillas encontradas, un 5 % correspondió a semillas intactas de L. biternata. Las semillas predominantes fueron las de dos especies de árboles endémicos frecuentes en el bosque mediterráneo esclerófilo de Chile.

También encontramos semillas de especies cultivadas, lo que muestra que el zorro no limita sus recorridos a zonas con vegetación exclusivamente natural, e ilustra la compleja relación espacial que estos animales desarrollan en un paisaje habitado también por el ser humano.

Además del lugar visitado en la investigación, también encontramos semillas de la liana en heces de zorro en dos sitios adicionales, observaciones que indican lo habitual que puede llegar a ser el consumo de este fruto por parte de este animal.

El zorro (Lycalopex spp.) es el único animal registrado que actúa como dispersor de las semillas de la liana, según se ha observado en Palquibudi, lugar donde se obtuvo esta fotografía. Author provided

Llama la atención la completa ausencia de información científica previa sobre la labor ejercida por el zorro, e incluso la falta total de información sobre posibles dispersores de la semilla de L. biternata. Pero resulta aún más sorprendente que los habitantes locales sepan que el zorro es un ávido consumidor del fruto de la liana, y que este conocimiento tradicional no haya sido integrado al registro científico hasta ahora.

Según los escasos estudios previos que han evaluado la dispersión de semillas por zorro en Chile, este animal no sería un dispersor eficiente. Sin embargo, los zorros consumen frutos de varias especies de plantas en distintos tipos de ambientes, y son dispersores eficientes en otros biomas y continentes, como en la cuenca del Mediterráneo y Norteamérica, por lo que su rol como potencial dispersor de L. biternata es aún incierto. Más aún, las evidencias encontradas parecen apoyar la idea de que actualmente los zorros actúan como dispersores sustitutos para las semillas de L. biternata.

Otros candidatos

Otros posibles dispersores de las semillas de esta liana son la liebre y el conejo, ambos animales introducidos desde Europa, y el pudú (Pudu puda), un pequeño ciervo nativo. El ganado doméstico también es un candidato, ya que se sabe que dispersa eficientemente semillas de plantas con frutos comestibles.

Por otro lado, como los seres humanos han sido los principales dispersores para algunas especies de plantas con frutos de gran tamaño entre Centroamérica y Sudamérica, parece perfectamente posible que también los antiguos habitantes de esta zona hayan dispersado las semillas de L. biternata.

En futuras investigaciones será importante observar la germinación de semillas de esta liana luego de pasar por el tracto digestivo del zorro, y estudiar la supervivencia de las plantas en los sitios donde el zorro deja estas semillas. El rol de roedores nativos y del ganado son también asuntos para investigar.

Finalmente, cabe señalar que resulta muy llamativa la forma en que un animal tan ubicuo como el zorro puede relacionarse con una especie tan poco conocida como la liana L. biternata, y cómo la historia natural, desde la extinción de grandes animales a fines del Pleistoceno, se va entretejiendo hasta la situación que vemos en el presente.

Sobre todo, esta investigación nos deja en evidencia el pobre conocimiento que tenemos de un ecosistema de importancia mundial que sobrevive –y esperamos siga sobreviviendo– en un territorio donde el ser humano continúa hoy expandiendo su influencia.

Diego Muñoz-Concha, Profesor e Investigador en Botánica, Universidad Católica del Maule; Andrea Loayza, Associate professor, Universidad de La Serena, and Enrique A. Mundaca Ortega, Investigador en ecología de insectos, restauración y biología de la conservación, Universidad Católica del Maule

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.



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